SINGLETON / #ACCELERATE / ROBIN MACKAY Y ARMEN AVANESSIAN
Continuando con el análisis de Negarestani acerca del impulso pragmático que impulsa la continua apertura de nuevos horizontes de acción, Benedict Singleton encuentra en la lógica del diseño una manera para pensar en el «escape» que no sea simplemente la de un «salto de fe» creativo. «Una escapología, y no un escapismo», escribe Singleton; un camino sinuoso en el que la estabilización de nuevas invariantes siente las bases para nuevos modos de acción, donde, recíprocamente, los nuevos modos de acción y nuevos instrumentos de cognición habilitan nuevas perspectivas sobre nuestro origen y nuestro futuro. El diseño es un aprovechamiento denso y ramificado del medioambiente que hace posible la sorprendente claridad de nuevos observables, así como la posibilidad de transformar constantes aparentemente naturales en variables manipulables, necesarias para construir nuevos mundos.
Desplegando un lenguaje en torno a conceptos como esquema, destreza y trazo ‒términos que son habituales en el diseño pero que sin embargo han sido cuidadosamente ignorados por una teoría del diseño demasiado ávida de congraciarse con los círculos humanistas‒, Singleton elabora una contrahistoria del diseño a partir de este modo de pensamiento manual o manipulador ‒incluso en su acepción de engaño‒, basándose en la exhumación del concepto griego de mêtis («inteligencia astuta») llevada a cabo por Marcel Detienne y Jean-Pierre Vernant. Como dice Singleton, la mêtis está ejemplificada por la trampa, donde el depredador adopta el punto de vista de la presa para aprovechar su comportamiento y asegurar su captura. La mêtis, por lo tanto, equivale a una práctica en la que (a falta de información completa) la adopción de perspectivas hipotéticas permite una transformación del entorno, lo que a su vez brinda oportunidades para nuevas artimañas, fomentando aquellos factores del entorno aprovechables y sus comportamientos esperados.
Es importante distinguir esta «lógica de plataforma» del habitual modelo de «planificación» basado en la lógica de medios y fines. Al alterar los parámetros del entorno para crear nuevos espacios donde se pueda aplicar aún más la invención, la inteligencia astuta se libera gradualmente de las condiciones en las que se encuentra «naturalmente» atrapada, generando caminos hacia un exterior que no se ajusta al infinito homotetismo del «más de lo mismo», sino que se abre a una serie de intrincados giros argumentales ‒precisamente, las ramificaciones del «trabajo de lo inhumano» descrito por Negarestani.
Esta escapología, insiste Singleton, en última instancia requiere que nosotros mismos seamos abducidos por perspectivas que relativicen nuestra comprensión espontánea y fenoménica del mundo. Y, haciéndose eco de Fedorov, aboga por un retorno a una audacia que lejos de buscar «vivir en armonía con la naturaleza» saque al ser humano de su lugar en el orden natural, acelerándolo hacia espacios extraños.
