DEL «ACELERACIONISMO VERDE» A UN «ACELERACIONISMO APROPIADO»
por CELIA SPHINXTER
El aceleracionismo siempre ha mantenido una relación ambigua con la ecología —baste mencionar el tópico que asocia a Nick Land y al R/ACC [1] con el darwinismo social, o la aproximación a la ecología que hacen Alex Williams y Nick Srnicek en su libro Inventando el futuro, donde el colapso ecológico se considera «inminente», pero por lo demás sólo constituye una especie de telón de fondo para el verdadero proyecto que es inventar el futuro. La ecología, uno de los campos y temas centrales para la existencia futura de la humanidad, es comúnmente relegada o sólo se menciona como un apéndice de la teoría económica, la logística y la cadena de suministro, etc.
En su Z/ACC («Aceleracionismo zero»), @meta_nomad [a.k.a. James Ellis] ponía de relieve las preocupaciones por la teoría ecológica y el colapso medioambiental. «No vamos a acelerar nada, ni el proceso de desterritorialización del capitalismo, ni el progreso real, ni la superación del capitalismo, ni los sueños utópicos, ni nada de nada…», escribía @meta_nomad, una declaración que a la luz de la actual situación ecológica resulta muy pertinente, en la medida que asumía a las claras el atolladero en el que se hunde cada vez más la «Pila» del control cibernético, una visión que tanto el R/ACC como el L/ACC [2] suelen evitar o descartar.
En abril de 2019, @baroquespiral formuló su G/ACC («aceleracionismo verde»), que situaba la ecología en el centro mismo del pensamiento aceleracionista, y a este le siguió el AP/ACC («aceleracionismo apropiado») de Paul Chaney y Digital Garden Lab. En este artículo quiero poner en contraste algunos aspectos del AP/ACC y el G/ACC.
En primer lugar: ¿qué es el G/ACC? En resumen, @baroquespiral dice que el aceleracionismo debe asumir plenamente la situación ecológica que afrontan tantas comunidades en el mundo, a la vez que propone ver el cambio climático como una «oportunidad positiva», una oportunidad que no sólo debe «mitigarse», sino también aprovecharse.
Aparte de algunos comentarios en esa misma línea optimista, el texto contiene varios puntos válidos. La tesis de que «el cambio climático es irreversible» es completamente cierta. Además, el G/ACC se postula como una plataforma que adopta una «crítica general del extractivismo». Esto es, sin duda, algo necesario, ya que los procesos del capitalismo descontrolado, basados en gran medida en las prácticas corporativistas de extracción de combustibles fósiles y minerales, así como la destrucción del hábitat natural, deben combatirse dondequiera que se manifiestan. Hoy en día la praxis política productiva emplea en gran medida la táctica de la subversión, por medio de socavar y desacelerar los aparatos corporativo-estatales que nos metieron en este lío, como se puede ver en las protestas de Extinction Rebellion y otros movimientos populares que claman contra la precariedad ecológica y económica. (Debe señalarse, sin embargo, que estos movimientos son altamente vulnerables a la cooptación y deben someterse a vigilancia por este hecho).
Sin embargo, en gran medida el G/ACC comete el error de aferrarse a la polis unificada y coherente como sujeto político fundamental, por ejemplo, al proponer aplicar «el gran excedente energético de las sofisticadas y superfluas tecnologías sociales, políticas y ecológicas» (que «nosotros» poseemos actualmente) para fines productivos y emancipadores. ¿Quién posee los medios de producción? ¿Quién los ha tenido durante las últimas décadas cruciales? El capital multinacional opera en connivencia con los estados y las élites del sector privado, así que parecería un error apostar por esa canasta.
En su punto 3, @baroquespiral escribe que «la tecnología, la ecología y la política ya no son viables por separado».[3] Pero esto es cierto sólo en parte, ya que la fractura del tejido social, tan bien percibida por el U/ACC [4] y el Z/ACC (como resultado de la disparidad económica, la desigualdad de oportunidades, los desplazamientos migratorios forzosos y la precariedad alimentaria), nos ha llevado más allá del punto en que la política, la ecología y la tecnología podrían haberse reforzado mutuamente en un impulso hacia fines emancipadores o socialistas. Así pues, el texto de @baroquespiral puede leerse como algo proveniente de los movimientos de izquierda progresista de la década de 1970, y en este sentido el G/ACC se acerca mucho más al L/ACC; sólo que, tanto en uno como en otro, el juego no se disputa ahora en las plantas de producción localizadas o los medios de producción, como ocurría en los movimientos a lo Autonomia Operaia, sino en el planeta (ideal) mismo. Este es uno de los puntos débiles tanto del L/ACC como del G/ACC: postulan la utopía de un sistema planetario unificado y luego claman por un modus operandi particular de ese sistema imaginario. Pero las disposiciones para esto en el sistema real simplemente no existen (y los impedimentos no son sólo políticos, como el L/ACC cree, sino también técnicos).
Además, en su convicción de que «lo económico, como espacio directo de circulación energética, es un espacio de disputa más útil» y que «las tácticas tradicionales de organización y disrupción de la clase trabajadora probablemente seguirán siendo herramientas valiosas para redirigir la energía hacia ciclos más sostenibles», el G/ACC se basa implícitamente en una tendencia natural del mercado a fracturar y disipar el nomos tradicional del estado nación, a menos que un aparato tecnocrático de tipo estado-militar intervenga para frenar los instintos animales.
Dejando de lado las conspiraciones sobre el Nuevo Orden mundial, parece que la realidad del colapso social y político ha llegado para quedarse, y en este sentido la única manera de avanzar, de acuerdo con Benjamin Bratton, es navegar estratégicamente por ese colapso para dar lugar a otro mundo.[5] Y aquí es donde el AP/ACC entra en escena.
En la antología Speculative Ecologies: Plotting Through the Mesh, Paul Chaney escribe que «el AP/ACC tomaría las tecnologías y los modelos organizativos disponibles y seleccionaría los que tienen el menor impacto negativo y el mayor rendimiento positivo, dando lugar a un panorama tecnosocial donde la alta tecnología se encuentre con la baja tecnología de diversas maneras, eliminando los elementos obviamente insostenibles e iniciando pruebas de resistencia para todo aquello que pueda ser presumible de escalarse».[6] Primera diferencia con el G/ACC: el AP/ACC parte desde las bases y evalúa las necesidades inmediatas que una comunidad determinada podría afrontar. No existen soluciones que sean universalmente aplicables ni (al menos tentativamente) sostenibles a medio o largo plazo. El AP/ACC, por tanto, parte de los medios disponibles para sugerir algo muy básico: «comencemos por abordar al menos una de las necesidades más básicas con las que todo ser humano puede involucrarse (la alimentación), y veamos qué sucede».[7]
El AP/ACC no aboga, como sí hace el G/ACC, por preocuparse actualmente por los viajes interplanetarios limpios como una salida ideal y no destructiva para el exceso de energía; más bien, intenta integrar el excedente en la supervivencia mediante la construcción de comunidades y el desarrollo de las habilidades necesarias. En el contexto de la actual catástrofe ecológica, y en consonancia con el Z/ACC, los proyectos del AP/ACC no aspiran a ser validados por el sistema monetario y su lógica inversora orientada al lucro. Antes bien, el AP/ACC abraza lo local en la medida en que es el lugar de producción potencialmente menos alienado; y, quizá más importante, es consciente de las limitaciones materiales que el 99% más pobre de la población mundial habrá de enfrentar a corto y medio plazo. En la era de la sexta extinción, y con las repercusiones de la erosión del suelo, las sequías, las inundaciones, los incendios y el aumento del nivel del mar, para el AP/ACC el regreso a la tierra es lo único que podría sustentar a una comunidad en dificultades.
Un punto conspirativo del G/ACC podría venir al rescate para moderar este enfoque algo sedentario-pasivo-regresivo, en la medida que la tecnología DIY (un proyecto práctico que actualmente desarrolla el Digital Lab Garden afiliado al AP/ACC) podría de hecho ofrecer la posibilidad de trasplantar el saber-hacer [know-how], y con ello la posibilidad de reubicar estratégicamente las parcelas de cultivo. En este sentido, el AP/ACC adopta la visión de @baroquespiral de que «el tecnocapitalismo contemporáneo no es el genio, pero sí la botella», y que «la proporción de energía solar no aprovechada supera cada vez más la contenida en el “tecnocapitalismo” existente». El AP/ACC se centra, en efecto, en la readaptación de tecnología existente, pero la escala de implementación se centra en lo palpable, en lugar de estar destinada a la expansión interplanetaria como en el caso del G/ACC. De este modo, el AP/ACC ofrece un plan de contingencia catabólico para aquellas comunidades que puedan darse el lujo de prepararse gradualmente para un régimen post-sostenible y post-capitalista.
Mientras que el G/ACC en gran medida mantiene abiertas sus opciones para proponerse como un modelo de orden planetario unificado, las presiones políticas y ambientales actuales no ofrecen las condiciones para su materialización (y, como descendiente de un orden post socialista de Europa del Este, yo misma podría decir «¡Menos mal!»). El AP/ACC, por tanto, retoma el llamamiento del G/ACC para luchar «por la interdependencia y la independencia, además de por un derecho a la salida que no sea únicamente para los humanos y ciertas élites de humanos, sino para el mayor número de seres vivos»,[8] y lo combina con una sólida orientación social que busca el pleno abastecimiento de las necesidades nutricionales y sociales. Este modelo fragmentado tiene en cuenta la posibilidad de un desmoronamiento del estado social, pero a la vez constituye una alternativa a la versión de la NRx moldburgiana de dicho modelo fragmentado, ya que prepara el terreno para un patchwork socialista en el que todos sus fragmentos sean capaces de albergar otros ámbitos paralelos. En la inminente era de potencial inseguridad alimentaria y agitación social, un proyecto como el AP/ACC tal vez es la mejor oportunidad que una comunidad podría tener.
notas
[1] Abreviatura de right accelerationism, o «aceleracionismo de derechas».
[2] Abreviatura de left accelerationism, o «aceleracionismo de izquierdas».
[3] @baroquespiral, «Seven points on Green Accelerationism»: <https://baroquespiral.tumblr.com/post/183966564134/7-points-of-green-accelerationism>
[4] Abreviatura de unconditional accelerationism, o «aceleracionismo incondicional».
[5] Benjamin Bratton, The Stack, MIT Press, 2015.
[6] Paul Chaney y Digital Garden Lab, «Digital Garden Lab: Towards Appropriate Accelerationism», Speculative Ecologies: Plotting Through the Mesh, Vít Bohal y Dustin Breitling, eds., Univerzita Karlova Filozofická Fakulta, 2019, p. 128.
[7] Ibíd., p. 129.
[8] P Hydrogynous, «Capital IX: Make **** Green Again», Speculative Ecologies: Plotting Through the Mesh, Vít Bohal y Dustin Breitling, eds., Univerzita Karlova Filozofická Fakulta, 2019, p. 190.
Texto originalmente publicado por Celia Sphinxter en Diffractions Collective, con el título «From Green Accelerationism to Appropriate Accelerationism», noviembre-2019.
Fuente: <https://diffractionscollective.org/from-green-accelerationism-to-appropriate-accelerationism>
