«Figuras clave del neogótico grunge de los noventa como Kathe Koja y Caitlín R. Kiernan, o del neoesoterismo gótico de los dos mil como Liz Williams, conviven con el weird queer y post-punk de Dennis Cooper, precursor del neodecadentismo cultivado por otros autores como Brendan Connell, Quentin S. Crisp y Mark Samuels…
»Voces consagradas de un weird pop español, como Layla Martínez y el mítico Juan Francisco Ferré, aparecen aquí en diálogo horizontal con herederos de la tradición ligottiana: algunos en clave más narrativista, como Simon Strantzas y Christopher Slatsky; otros en un registro más radicalmente experimental, como Pablo Farrés, autor de un interesantísimo proyecto de teoría-ficción argentina necroaceleracionista…
»Asimismo, esta cartografía incluye a jóvenes autoras latinoamericanas cercanas a los tropos del ecofeminismo y el transhumanismo, fuertemente ancladas en la crítica cultural cibergótica y especulativa como la colombiana Karen Andrea Reyes, la cubana Maielis González y la uruguaya Tamara Silva Bernaschina, una línea que también remontan la española Sarai Herrera y el uruguayo Ramiro Sanchiz, con proyectos narrativos sofisticados y dispares que rebootean o reinterpretan las dimensiones del weird…
»También reunimos figuras del recambio generacional del New Weird angloamericano, como la norteamericana Micaela Morrissette, o autoras que se iniciaron desde cierta iteración macabra del high fantasy, como es el caso de las australianas Margo Lanagan, que oficia una posible continuidad con la distorsión del cuento de hadas en la línea de Angela Carter, y K.J. Bishop, con su tono psicodélico y preciosista que evoca a Gene Wolfe o al Viriconium de M. John Harrison. También hay lugar para el estilo del comentario y los marginalia con tintes de Sci-Fi y fantasía borgiana, como el crítico cibercultural Kaep K. Weshêt. Y a modo de rareza dentro de la rareza, incluimos una nota de obertura impensada con Eugène Savitzkaya, el célebre poeta y novelista de la Generación Minuit post-1975, que continuó y discontinuó a los popes experimentalistas del Nouveau Roman francés.
»Todos ellos representantes del extrañamiento formal, de la incertidumbre epistémica, de las proyecciones inhumanas y las simas del horror que inseminan nuestro mundo extraño.»
—Prólogo de Agustín Conde De Boeck;
«Dysphoria mundi: El weird como hipogeo ontológico»