¿QUÉ DEMONIOS PASÓ CON LA POLÍTICA EN EL ACELERACIONISMO?
por SEXBOT THEORY
Leyendo el reciente artículo de Benjamin Noys sobre aceleracionismo, da la sensación de que muchos empiezan a volver (algunos con más reticencia que otros) a las fuentes originales del aceleracionismo para descubrir que, después de tanto joder con el L/Acc y el R/Acc, lo que molaba de verdad era el aceleracionismo original.
Al fin y al cabo, puede que hayamos estado entendiendo mal el «giro especulativo». Y para muestra un botón: ¿Por qué hablamos con naturalidad de superar el marco del lenguaje y el marco del sujeto (las tareas típicas del posmodernismo y el postestructuralismo), pero nos cuesta tanto hablar de superar el marco de la política humana? ¿Por qué cuesta más imaginar el fin de la política humana que el fin del capitalismo?
Porque, en efecto, por muchos escenarios postapocalípticos que seamos capaces de soñar (incluido el fin del capitalismo), ninguno es tan apocalíptico como el fin de la centralidad humana. Bajo esta supuesta imposibilidad, se siguen manteniendo una serie de «privilegios» humanos que bloquean todo avance a un futuro postespecies y toda posibilidad de un Afuera de la política humana (polytica).
La polytica aceleracionista es una política más-que-humano porque incluye lo humano en un sentido no esencialista y porque lo abre a (o es abierto por) una retroalimentación con circuitos extraños. —Recuérdese por ejemplo el famoso «código pez» de Land, o el espacio-K de la producción maquínica como matriz virtual de lo real—. El ciberfeminismo de Sadie Plant es tal vez la proposición más clara de un aceleracionismo preocupado por las (id)entidades subespecie, los ceros, los Otros, los no-representados o irrepresentables dentro de los códigos identitarios humanos. —Lo que incluía, de forma crucial para Plant y Land, a las inteligencias abyectas[1] y la noción misma de inteligencia no humana—. De ahí que muchos aceleracionistas siempre han usado a mi parecer una forma restringida de aceleracionismo, aquella que denuncia la contingencia del capital pero todavía no ha dado el salto a la pantalla del «monstruo final», que no es otro que la subjetividad/identidad humana y sus políticas excluyentes. Entonces, el marco aceleracionista puede que termine con un sentido de lo político hecho por y para los hombres (y en especial para un tipo determinado de hombres), pero no lo hará con un millón de post-políticas inhumanas que aún habrán de florecer. Quizá necesitemos un millón de polyticas no-humanas, después de todo.[2]
Es preciso comprender que la noción de la polis humana puede y debe adentrarse en el ámbito de la polys inhumana, y lo mismo puede decirse del sanctasanctórum del conocimiento. Porque toda ciencia bien entendida es antes que nada una oceanografía, un portal al afuera, un punto de fuga donde el conocimiento es abierto por lo desconocido —la verdadera finalidad inconclusa de la Ilustración, para decirlo con el Negarestani de hoy.
Así como el lema feminista «lo personal es político» ponía un palo en la rueda al patriarcado idealista, cuando decimos «lo (im)personal es político» no sólo no negamos el poder político sino que lo expandimos, lo dotamos de un significado inapropiado que antes no tenía. Y es aquí cuando la supuesta «apolítica» del aceleracionismo se revela como lo que siempre había sido: una política que «no se porta bien» (always unfaithful), una política de las relaciones no humanas o no exclusivamente humanas. En este sentido, no es que el aceleracionismo en su origen sea apolítico: es más político que lo «político» mismo; lo que significa más allá de la política de la identidad, la política de la semejanza y la diferencia que garantiza toda economía humana. Una política alien. Una hiper-política, si se prefiere.
Lejos de imposibilitar lo político, lo que hacía el aceleracionismo «original» (el de la escuela de Warwick) era queerizarlo, infectarlo, infocorromper los datos en un cruce xenogenético posthumano y postespecie. Y, en un destino similar al de la política queer (otra política posthumanista por excelencia), los salvaguardas del pensamiento orgánico tradicional (Régimen del Tiempo ROM/unidireccional) no tardaron en levantar sus defensas contra las posibilidades cth-subversivas del aceleracionismo, en un intento por reconducir las cosas hacia la agencia monohumana y sus intereses parroquianos. Puede que la izquierda humanista, con su perpetua y necesaria exigencia de un futuro poscapitalista, no hiciese sino obstruir las potencialidades posthumanas del aceleracionismo (con la neorreacción como su reverso gemelo fascista); porque, como ya apuntaba Sadie Plant, el gesto más radical podría consistir en dinamitar las tácticas estructurales del humano(falo)centrismo y no tanto las estrategias siempre reapropiables del circuito vicioso capitalista. En cierto modo el aceleracionismo vino a certificar un gran fracaso de la izquierda, dada la reluctancia de esta última a ver más allá de los límites epistemológicos humanos, y de ahí que la denominación del aceleracionismo acuñada por Noys naciese como una negación del propio aceleracionismo. El aceleracionismo, como un niño nacido muerto (como un puro deseo maquínico), siempre fue un espectro turbador para las esperanzas orgánicas de la izquierda y siempre mirará con una frialdad cadavérica a los patéticos fundamentalismos esgrimidos desde la derecha. En última instancia, es este régimen de temporalidad abyecta y retrocausal del aceleracionismo (su política futura) lo único que puede hacer colapsar las apropiaciones de la política humana tal como se encuentran en el L/Acc y el R/Acc.
Notas
[1] Gracias a VNS Matrix por el aporte de su IA = «Inteligencia Abyecta» [Abject Intelligence = AI].
[2] Cfr. Reza Negarestani, polytica [polytics] = «Esquizotrategia» [schizotrategy]: «Estrategias para ser abierto (por), no para estar abierto (a)», en clara referencia a las «Esquizotécnicas» de Land y la plutónica Barkeriana. Así como su «ética cthulhuoide» [cthulhuoid Ethics]: «Una ética polytica necesaria para reemplazar o socavar los sistemas político-económicos y religiosos existentes. La Ética Cthulhuoide es fundamental para acelerar la emergencia y el encuentro con el Afuera radical, y puede caracterizarse por la pregunta ‘¿Qué va a ocurrir ahora?’ cuando esta la formula el otro lado o el outsider radical, en vez del ser humano y sus facultades.» Negarestani, Ciclonopedia, p. 443 y pp. 434-435. Land, Fanged Noumena Vol. 1, pp. 175-184.
Fuente original: Sexbot Theory blog, «What the Hell Happened With the Politics of Accelerationism?»
<https://sexbottheory.blogspot.com/2025/11/what-hell-happened-with-politics-of.html>
