RITUALES EN AUSENCIA DE GANÍMEDES (FRAGMENTO)

Por MIKE CORRAO

Traducción de Ramiro Sanchiz

01/09/2021. Presentamos un extracto de la novela más reciente de Mike Corrao, Rituals Performed in the Absence of Ganymede, de próxima publicación en Holobionte. 

 

 Mike Corrao es una de las nuevas voces de la narrativa de vanguardia anglosajona. Escritor, guionista, diseñador y artista multimedia residente en Mineápolis, EE.UU., es autor de las novelas Rituals Performed in the Abscence of Ganymede (2021), Man, Oh Man (2018) y Gut Text (2019), el libro de poesía Two Novels: Howl Revisited and Green Detectives (2020), y las obras para dramaturgia experimental Cephalonegativity: On the Theater of Decapitation (2021), Smut-Maker (2020) y Andromedusa (2022). 

De mi condición de apéndice paso a ser texto. El montaje dismórfico compone mis palabras, hace mover mi lengua a través de surcos delineados. Las estructuras se fabrican con proteína y médula. Tan pronto como ha nacido, el cuerpo es despedazado por el vacío. Las acumulaciones de gas son desalojadas de sus cavidades, y cada componente experimenta su cosidad en acto y potencia. En el abismo, mi concepción es partenogenética y negentrópica. El caos es sustraído de mi ser y eso me entristece. Quedo desprovisto de cualquier dimensión física. Ya no soy yo mismo y no lo seré jamás. Pero de todos modos permaneceré, reducido a un estado invisible, en la transferencia de un plano al otro. Como un pariente de la quitina deshilachada y el montaje colapsado.

Repite mi ritual y convócame una vez más en este paisaje. Deja que mi esencia se aglomere. Esperando aquí no hay mucho que hacer. Estoy solo. Estoy vacío. Mis contenidos han pasado de es a no son. Enjambres de aire y calor. El oxígeno decolora mi piel y debilita mi cuerpo. Deja que los tendones vuelvan a coserme, que abran mis ojos una vez más, y que devuelvan mis extremidades a la tierra o el cielo. Una nueva cosidad que grita a través del cieloUna máquina-vacío se materializa en la casa de asterión, los pasillos del minotauro. Su templo vuelve a estar completo (completo pero incompleto, completo en su largo y su espesor pero no en su masa y corporeidad). Cortinas de terciopelo cubren la piel metálica del mecanismo. Máquina-vacío llora bilis y alquitrán, y de mis no-ojos brota sangre negra.

«Hay gente razonable y gente poco razonable.» Hay algunos valles que parecen un trapo arrastrado por el nuevo paisaje. Rosa Fisher ha dejado una nota para decirme que se reunirá conmigo fuera. Yo destruyo la nota y trato de olvidarme del asunto. «Estamos en el mismo lugar…» «Tú ocupas un sitio que yo no puedo ocupar, pero aun así coincidimos en el espacio.» Las toallas están extendidas por el suelo. Absorben lo que ha empezado a gotear de los agujeros en mi cuerpo. Los objetos empiezan a asemejarse a objetos. No hay nadie en este lugar. He olvidado cómo se hace para atravesar el umbral entre el adentro y el afuera. Cada una de las paredes es transparente y fluida. Reorganizo mis coordenadas.

 

Le rezo a Thelma Gibbs en un altar de coral y yeso. Hay seis mensajes en la máquina. Biomas abstractos se materializan en mi periferia, la réplica del bosque y los hongos, donde todo lo que es visto imita la forma de mi rostro sumergido en el agua. Encuentro nuestra posición en el texto«Dos científicos llegan al aeropuerto»… «Tu trabajo consiste en registrar todo lo que hacen»… «¿A que suena como una pesadilla?» Llenas los vacíos en tu cuerpo con trozos de algodón. Los fluidos gotean y se solidifican. Las membranas se arrastran a través de este nuevo material y prolongan tu vida. Las máquinas-vacío regresan a un estado de gimoteo y yo tengo un sueño más.

Todo en la vida está destruido. Un aparato desconocido empieza a transmitir señales a través de los píxeles del televisor. Alguien registra cada patrón y lo envía a su supervisor. El terreno del campamento queda vaciado. Una tormenta se aglomera en la cúspide de la atmósfera. «Todo en la vida está destruido»… «Cada componente se convierte en su propia totalidad»… «Donde el algodón gotea como el agua». Pero las nubes se mueven rápidamente por encima y el cielo se ha oscurecido. Ninguna nota llega. Ningún sueño. Ningún recuerdo. Tu inacción es devorada por el ruido blanco cada vez más intenso. Todos los sonidos se pierden en el ambiente. Te conviertes en nada y tus contenidos son proyectados a otra dimensión, donde la vegetación es exuberante y fértil.

 

/// ESTÁS RECIBIENDO EXTRAÑAS TRANSMISIONES POR LA RADIO ///

 

 

Nathan Carpenter intenta describir a qué se parece una máquina pero no puede encontrar otra palabra que «repugnante». Las cortinas están hechas de terciopelo y el escenario tiene las tablas de madera raídas. Cada excentricidad ha sido decidida por el director creativo. «Jodorowski me habló desde más allá de las paredes de mis sueños y me sugirió que utilizara materiales de la Tierra»… «Gusanos de seda tejiendo pesadas cortinas, y el árbol sicomoro de la vida»… «No he cometido errores ni una sola vez en mi vida». Todavía me aferro a esa certeza.

 

 

El cuerpo presume de la fluidez de sus articulaciones y músculos. Cada una de sus acciones es precisa y musical. Nathan Carpenter ha dejado una nota para después. Dice algo sobre la estática del televisor y los arreglos de píxeles. En la parte inferior de la nota hay instrucciones para un pequeño artilugio metálico. El agua da vueltas en el desagüe del fregadero. El recinto del cielo se extiende sobre el horizonte.

 

 

Algo grita a través del cielo. Vuelvo a mí mismo. El algodón saturado de sangre gotea un jarabe espeso sobre la espalda y los muslos. «Todo en la vida está destruido.» Algo extraño y vacío y luego nada. No quiero saber qué hay dentro de mí. No quiero ser vaciado de mis contenidos. Quiero permanecer.

 

Alguien intenta llevar a cabo mi ritual pero usa todas las palabras equivocadas. Me quedo dormido. Continúo coleccionando residuos de sueños. La habitación está dispuesta de manera asimétrica. Los muebles parecen deslizarse lentamente hacia el centro. El Alguien (Rosa Fisher, o Nathan Carpenter, o Thelma Gibbs, o alguna otra entidad con nombre) intenta dejar una nota, pero es absorbido por la habitación. Su fisiología se vuelve más atractiva. Los objetos se adhieren a su piel. Se encorva a lo largo de la alfombra, acumulando masa y también poder. Su condición pasa de sujeto a manada de lobos.

 

Los mamuts se tambalean en el exterior, gimiendo mientras sus espinazos se arquean y sus pezuñas se hunden en el barro. Las costillas se tuercen y se estiran hasta convertirse en brazos, perforando la piel y arrancando escombros del suelo. El sujeto se hace distinguible gracias a la acumulación. Aunque estoy solo, soy muchos. Mi yo se convierte en una perversión de natalidad de lo inanimado. Los hilos fluyen como cabellos. La inercia dispone los objetos en movimiento alrededor de cada extremidad. Los nuevos órganos se vuelven incómodos y restrictivos. El sujeto alcanza la momificación.  

 

 

 

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