El extraño caso de la mantis cronomante

EDITORIAL

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Mayo, 2024. Las mantis tienen una curiosa forma de relacionarse con nuestros cerebros. O eso es lo que se diría, al menos, a raíz del reciente encaprichamiento de la editora ejecutiva de Holobionte Ediciones con estos magníficos seres.


Las mantis son una raza inteligente que alcanzó su apogeo en el planeta tierra en la era Mesozoica, pero no fue allí donde establecieron su reinado definitivo. Las mantis resultaron ser especialmente capaces para la creación de mensajes sónicos, que emitían con una ligera membrana situada en una de las extremidades superiores. La articulación de estos sonidos ultrafinos, semejantes a chasquidos psíquicos, en combinación con el dispositivo de antenas permitía a la mantis enviar una serie de cadencias arrítmicas e intensivas que podían inmiscuirse en una «línea» temporal paralela. De este modo las mantis lograron comunicarse entre sí (y con las otras especies) a través del tiempo. 


Quienes se hayan iniciado en las artes ocultas del ciberfeminismo, quizá recordarán el riguroso informe que la doctora Helene von Oldenburg dedicó al estudio de seres arácnidos del futuro, los cuales estarían manejando los hilos del tiempo para introducirse en las mentes de los desafortunados humanos del año 1998.    


Esta comunicación intensiva entre arañas y mantis dio lugar a un sinfín de información cronomántica que estuvo bombardeando por error las mentes de los humanos y otras especies a lo largo de siglos, dando lugar al prototipo de lo que hoy conocemos como la Bestia de las tradiciones monoteístas, y se cuenta que el mismísimo Imhotep, en el siglo XXVII a.C, fue uno de sus más fervientes devotos. Pero no era esto lo que queríamos contarles…  


Como decíamos, nuestra editora ejecutiva tuvo un crush con unos de esos seres-mantis, y de la simbiosis resultante surgió una criatura pavorosa que no tardó en causar estragos en los alrededores de la ciudad de Tarragona. En el mismo instante de escribir estas líneas, las autoridades catalanas han activado todos los protocolos para la contención de especies invasivas no identificadas, y se dice que un mosso d’esquadra ha perdido un órgano en la refriega.


Tememos por nuestra vida. La editora ejecutiva podría estar en lo cierto. Y los tentáculos semejantes a taladros adiposos de la criatura atemporal ya reptan por debajo de la puerta.


Poco a poco, la visión se transforma en una bruma gelatinosa, y es como si nuestras ideas hubieran dejado de ser nuestras. Algo nos está pensando. Todo se vuelve cada vez más turbio y fluido. Los receptores del hipocampo han debido quedar instalados y el viaje artrópodo está listo.  


Ella sonríe detrás de la pantalla. 


Xenomórfica Magazine, la revista de los aliens. 

contenidos (mayo, 2024)